Vacunación Compulsoria, Biopolítica y Necropolíticas - Parte I




Introducción


El siguiente artículo no es uno estrictamente anti-vacuna, en tanto que no hace ningún argumento en contra de quienes decidan inocularse “a motu proprio”. Empero, a quienes sí apoyan la vacunación compulsoria, el artículo presenta argumentos, basadas en evidencias, aunque siempre insuficientes, que demuestran que esta acción institucional-colectiva no tiene nada que ver con la protección de la vida de la población y su bienestar y sí con la continua reducción de los derechos de lxs puertorriqueñxs y de la población mundial para el beneficio de carteles económicos globales.


En resumen, este artículo cuestionará:


1) los discursos “provida” del gobierno, de las agencias de prensa y de entidades de salud civiles que justifican la vacunación compulsoria bajo el alegato de “proteger la vida de todos”, mientras dicha narrativa invisibiliza sistemáticamente el hecho de que las políticas de austeridad fiscal son políticas de muerte en tanto que reducen derechos sociales, exponen a la poblaciones a potenciales escenario de muerte, limitan oportunidades de vidas de los jóvenes e impulsan su emigración (reduciendo drásticamente las tasas de natalidad), además de que son en gran parte responsable de los casi 5,000 muertes como resultado del Huracán María en el 2017;


2) el discurso producido en el Norte Global, específicamente del Occidente Político, sobre la culpabilidad de los no-vacunados bajo el alegato de que éstos permiten la mutación de la COVID-19, debilitando la protección específica que provee las vacunas, mientras ese mismo Norte Global se niegan a proveer vacunas (por proteger las patentes y ganancias de empresas de ese Norte Global) a las poblaciones del Sur Global; y


3) la utilización de un discurso que hacen pasar como “ciencia” para montar una voluntad de poder-verdad a los fines de disciplinar y normalizar a las poblaciones del Norte Global (para que todos se vacunen), a la misma vez, que se van aplicando políticas de muerte (encierros económicos y eventuales impagos de sus deudas nacionales y privadas) en el Sur Global donde las vidas de las poblaciones no solo serán aun más dispensables, sino que ahora se tipificarán como una amenaza para la “vida” de la poblaciones del Norte Global vacunado por su ahora nueva condición de “enfermos” e “insalubres”.


El articulo planteará que los discursos actuales sobre “la vida”, en los cuales se fundamenta la exigencia de la vacunación compulsoria, es una clara demostración cómo se despliega el poder del Estado Moderno a través del biopoder, según acuña y explica el fenecido filósofo francés Michel Foucault. Este biopoder, mediantes mentalidades de gobierno, administra la vida de los ciudadanos a través de específicas prácticas de gobierno (Ej. control de natalidad, programa de vacunaciones, etc.) y saberes (Ej. epidemiología, salud pública, etc.) a los fines de dirigir/controlar la vida colectiva e individual de los pueblos. El propósito de este control es lograr que la población y los individuos sean más productivos o creen mayores excedentes económicos para los procesos de acumulación de capital.


Asimismo, dichas prácticas y saberes se encarnizan en los propios cuerpos que intervienen, produciendo subjetividades al amparo de éstas. Es decir, la población objetivo de intervención burocrática se va construyendo en sujeto de dicha intervención. En otras palabras, el sujeto-objeto intervenido demanda ahora para sí la intervención en virtud de que las prácticas de control y los saberes del Estado (y de sus empresas protegidas) son concebidas vitales para la “sobrevivencia” de estas nuevas subjetividades. Son subjetividades que no solo demandarán la intervención de este poder para sí mismas, a fin de “tener vida”, sino que demandarán el disciplinamiento y la (a)normalización de aquellos que no se reconocen (o no quieren reconocerse) en esa tipificación de la vida burocratizada-tecnologizada-corporativizadas.


Empero, este biopoder tiene su contrapartida, es decir, no pueden existir sin, en lo que el filósofo africano Achille Mbembe llama, las necropolíticas. Estas necropolíticas son políticas o aquellas acciones institucionales estatales-corporativas que no solo matan con toda la intención (Ej. guerras declaradas, desplazamientos y sustituciones de población, bloqueos o sanciones económicas a pueblos, escuadrones de la muerte y paramilitarismo, hambrunas inducidas, etc.), sino que exponen a las poblaciones a escenario potenciales de muerte (Ej. políticas de austeridad y de shock, falta de medicamentos y de médicos, infraestructura pública débil y descuidada, políticas de privatización sobre servicios fundamentales, etc.).


Tales necropolíticas no solo se dedican a matar o exponer a la muerte a la población, también las matan socialmente a través de reducir al mínimo sus posibilidades y oportunidades de “ser”, creando o promoviendo expectativas que no podrán cumplir o cancelando toda posibilidad de crearlas. Las depresiones, los suicidios, la violencia criminal organizada o de gangas, la drogadicción, la dependencia socioeconómica por falta de oportunidades, el encarcelamiento constante de ciertas poblaciones, entre otros, son el tipo de necropolíticas que inducen a morir por “decisión propia”, a pesar de que son empujadas por gobiernos o grandes empresas a través de sus políticas. No hay biopoder (políticas de vida), sin necropolíticas (políticas de muerte) en este sistema-mundo La promoción de la vida y de saberes de vida (o biopoder) en ciertas poblaciones viene a contrapartidas de la promoción de la muerte y de técnicas de muertes a otras poblaciones (necropolíticas) que también crean subjetividades de muerte (Ej. sicarios, narcotraficantes, líderes de gangas, empleados públicos de “contrainsurgencia”, policías antimotines, fiscales, etc.).


El artículo demuestra la profunda contradicción que tiene el discurso gubernamental “provida” del actual Gobernador Pedro Pierluisi, a través de la vacunación compulsoria, mientras él mismo continúa extendiendo políticas de muerte, o de exposición de muerte, a través de una mayor profundización de las políticas austeridad. Alega que hay un hilo conductor que las hace coherente según los intereses de acumulación de capital que las está promoviendo ya sea a través de los tenedores de bonos de Wall Street de la deuda de Puerto Rico o de los accionistas de las farmacéuticas dueñas de las patentes de las “vacunas” contra el Covid-19. Tal contradicción se observa también en las bio-políticas del Norte Global, y su vacunación compulsoria de sus poblaciones, mientras no apoyan ni promueven (más bien limitan y acaparan) el acceso de sus vacunas al Sur Global.


Finalizará el escrito arguyendo que se está instaurando: 1) un nuevo “Estado de Derecho” donde se desconoce totalmente la soberanía de las personas sobre su cuerpo y se traslada tal derecho a la empresas farmacéuticas en virtud de que NO tienen ninguna responsabilidad sobre lo que pueden hacer sobre los cuerpos que intervienen dentro de un mercado oligopólico garantizado por los Estados Nacionales; 2) una nueva legitimidad para una nueva seudociencia que pasa por científica y que responde a criterios principalmente pecuniarios con el consentimiento total de las agencias reguladoras gubernamentales y la promoción gratuita de la prensa corporativa; 3) un potencial crecimiento en la dependencia de los sistemas inmunológicos humanos a la soluciones externas promovidas por la Big Pharma del Norte Global; y 4) el diseño de nuevas políticas migratorias y de seguridad del Norte Global para excluir y dejar morir a las poblaciones del Sur Global ante la “nueva” amenaza que éstas representan por estar potencialmente “enfermas” e “insalubres”.

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